viernes, 13 de abril de 2007

Al principio de la mitad

Por suerte, lo anoté en uno de mis cuadernos: el 8 de septiembre de 2002 me mudé a Floridablanca 83. Hacía menos de un año que vivía en Barcelona y ésta ya era mi tercera casa. La primera quedaba cerca de la plaza Tetuán, y la segunda en el Raval. Recuerdo que el día de la mudanza sólo me quedaban 6 euros en la cuenta, que acababa de quedarme sin trabajo, que no iba muy bien con mi novia y que encima estaba muy débil porque me había dado fiebre unos días antes. En fin, lo normal cuando todo va mal. Y claro, en el Raval yo compartía piso con una pareja de italianos a los que veía discutir y gritarse a cada rato. Un día, a finales de julio, decidieron que la solución era vivir solos (siempre es más cómodo gritarse y lanzarse los platos y los ceniceros en la intimidad, en ropa interior y sin miedo de herir a un extraño), así que para salir de mí, aplicaron el viejo truco de subir unos 200 euros el alquiler de mi habitación, así no más y sin anestesia. Digamos entonces que la economía es muy elocuente, sobre todo cuando no tienes dinero ni permiso de trabajo y además tienes ganas de asesinar a una pareja de italianos. Así que pasé todo el mes de agosto buscando habitación como un loco, pero, o eran muy caras o me pedían depósito. Y fue cuando me encontré a David, un amigo de Pamplona, quien me dijo que había una habitación vacía en el piso donde él vivía, en Floridablanca 83. Media 3x4m, tenía una ventana que daba a un oscuro y deprimente patio interior, olía a encerrado, había pulgas y era muy, muy barata. En la mañana fui a una tienda de animales, compré un repelente de pulgas y me mudé y viví allí hasta julio de 2004. Durante ese tiempo, David y yo compartimos el piso con otras 16 personas que, poco a poco, fueron desfilando por el colchón de la sala, por la montaña de platos de la cocina, por la bañera centenaria y por cada rincón de nuestras vidas. A todos ellos, dedico este blog.

4 comentarios:

Boris Matijas dijo...

¿Sabes algo de las pulgas? ¿quien les cuida? ¿les cobran el alquiler? dim algo por favor :)

Juan Ignacio dijo...

Las pulgas estaban esperando que el empleado de un circo les hiciera un contrato. Como siempre, se quedaron esperando ese contrato que nunca llegó, así que muchas se lanzaron por el balcón. Las otras, comandadas por la pulga Adelaida, se mudaron al pelaje de Chon, el perro del vecino, que resultó ser policía (el vecino, no el perro)

Omar Sanz dijo...

"Floridablanca 83". Esta historia promete! Estoy deseando saber más..

PS: y las pulgas, yo vi un grupito hace poco en un mercado en París, no sé si serían las mismas, pero estoy casi seguro de que hablaban entre ellas de un tal Juan, casero, pana, buen onda, y algo pelón. Quien sabe, quizás Chon cruzó los Pirineos algún día..!

naval dijo...

Qué grande Floridablanca 83, yo sólo pasé de paso (como se suele pasar) nunca llegue a dormir (tal vez en algún momento dormité)

Pero fue un lugar maravilloso en el que encontrar historias, ya fuese en el "cuarto de las cosas" (en el que las personas tenian vetada la entrada) en el salón de multiples ambientes a la par que cuarto de trabajo, en la habitación con la gran mosquitera o en la cocina de la imaginación donde mientras se cocinaba lo inimaginable se imaginaban historias imaginarias antes de desarrollarse en realidades.

gracias Floridablanca, GRACIAS JUAN, gracias David, Vito, Demian....gracias de verdad

Me salen lagrimitas...