jueves, 21 de junio de 2007

Maestro

Entré en mi habitación, encendí la luz y encontré a Fluki y a Lapo haciendo el amor. Pedí disculpas, apagué la luz y salí muy, muy impresionado. Fluki es un dinosaurio de tela y Lapo es un conejo de peluche, y vamos, yo he leído algunos libros y he visto algunas películas, pero esto que vi sobre mi cama no lo puedo describir.
Cuando llegó Marie la convencí de que nos fuéramos a dormir a un hotel y hoy, cuando vuelva, veré que todo esté en orden e invitaré a Lapo a beber un ron.
No quedará vergüenza en el mundo ni palabra sin pronunciar: mucho se puede aprender de un conejo de peluche relleno de algodón.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Mi pana, usted si esta frito...

José Manson