jueves, 7 de junio de 2007

En algún lugar del cerebro

Anoche Marie me dijo que yo podía pasarme la vida dentro de una biblioteca, y que esa era la melancólica prueba que demostraba que yo, sin más, era un hombre con alma de funcionario. Estuvimos riendo, nos cepillamos los dientes, vimos un ratito la tele y luego, pasaron las horas y yo no podía dormir. -¿Funcionario?- me preguntaba mientras sentía la almohada como un escritorio.
Esta mañana desperté antes que Marie. La observé durmiendo, tranquila como un osito y con una pequeña sonrisa dibujada en los labios. Me emocioné y casi le dije: No amo el presente continuo, amo el presente contigo...
Al escuchar en mi cerebro esas palabras sentí un terremoto en mi corazón y un repentino sabor a medicina vieja en la boca... ¿Por qué? ¿Por qué tuve que leer en mi adolescencia al sentimentaloide Mario Benedetti? No basta con que yo tenga alma de funcionario, sino que por su culpa además puedo ser un ridículo romántico pop. No cabe duda: en algún lugar de mi cerebro siguen pegados sus poemas como un chicle, y lastimosamente, la seguridad social no cubre el costo de una lobotomía...
Corrí al baño y me eché una ducha fría antes de que me naciera otro verso insoportable.
Gracias. Ya estoy mejor.

1 comentario:

Boris Matijas dijo...

que bien que hayas vuelto y que mono es "el osito" :)has tenido una suerte :)
un abrazo
PD te he vuelto a linkear