miércoles, 6 de junio de 2007

Limpia que algo queda

Imagen:
Autoretrato de
Jhony Andrés
con traje de baldosa.


Jhony Andrés Colmenares limpiaba baños en la Universidad Central hasta que encontró trabajo limpiando baños en la Universidad Bolivariana. Como Jhony Andrés era fanático del Glorioso Líder Militar y creía que estaba viviendo una revolución, pues qué mejor trabajo que limpiar la mierda revolucionaria y no una mierda que quizás, no sé sabe puede ser, pudiera provenir de un culo opositor. El problema - siempre hay uno - es que Jhony Andrés tenía iniciativas que no gustaban a su jefe, como por ejemplo, solicitar a los camaradas estudiantes que utilizaran el cepillo para limpiar la mierda que se quedaba pegada de las paredes de la poceta después de defecar. Esa iniciativa, vamos, era interpretada como una actitud incívica, autoritaria y políticamente incorrecta. Hasta que el Glorioso Líder Militar no hablara de los cepillos para limpiar pocetas en su programa de televisión no existiría legislación sobre el tema y cada revolucionario, gustara o no a Jhony Andrés, podía cagar como le diera la gana.

Dócil pero a la vez consciente de que todo régimen militar necesita de héroes anónimos, Jhony Andrés no aguantó y decidió tomar la justicia en sus manos para así ayudar al Glorioso Líder Militar que, obviamente, no tenía tiempo para ocuparse del terrible drama higiénico que se vivía en los baños universitarios de la revolución. Después de noches sin dormir, Jhony Andrés terminó por confeccionar un traje de baldosa blanca de baño que le permitiría mimetizarse y cumplir con su heroica y desinteresada misión. Entonces, si alguien cagaba y luego no usaba el cepillo, o si alguien meaba en el suelo o en las paredes, automáticamente recibía una patada en los testículos o un tubazo en la cara sin saber que provenía de una de las baldosas de la pared. Y la verdad es que la cruzada sanitaria de Jhony Andrés ya empezaba a dar sus frutos cuando, perfeccionista como pocos, cometió el error de obligar a un tipo a comerse dos rollos sucios de papel toilet sólo porque no se había lavado las manos después de mear. Resulta que aquel tipo no era otro sino el hijo de la ex - esposa del sobrino de un íntimo amigo de la vecina del estilista y maquillador del Glorioso Líder Militar. Antes de acabar el día, el escándalo se apoderó de lo medios de comunicación y, por suerte para Jhony Andrés, todos los periodistas decían lo mismo: “Esto es un ataque de bandas armadas, de violentos fascistas opositores que pretenden apoderarse de los baños antimperialistas de la Universidad Bolivariana”. El asustado Johny Andrés apenas tuvo tiempo de tirar su traje de baldosa al río Guaire cuando ya se encontró frente a las cámaras de televisión sin saber qué decir. Horas más tarde fue obligado a acusar a un desconocido que pasaba por allí, y al día siguiente recibió una condecoración y dos cajas de cerveza y se le dio un cargo de sindicalista de esos en los que no tienes que trabajar nunca nunca.

Triste y aburrido, ahora Jhony Andrés sigue limpiando el baño de su casa.

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