lunes, 2 de julio de 2007

El suero de la verdad

Después de otro viaje por el mundo gastando millones de dólares para comprar armas (esta vez fueron 4 submarinos en Rusia), el Glorioso Líder Militar ha vuelto y decide visitar por sorpresa las legendarias instalaciones del Laboratorio Secreto Popular Revolucionario de Propaganda, en la Avenida Los Mangos, N° 32. Entra y como militar por su casa, pues se pasea por las distintas salas acompañado de su séquito y se dedica a insultar a los científicos que tienen las batas sucias y no llevan la gorra roja reglamentaria. Un rato después, dentro de una habitación se encuentra con un pote de galletas junto a un microscopio, y sin avisar destapa el pote y se come una galleta.

- ¿Pero qué ha hecho Glorioso Líder Militar? - dijo un asustado científico que acababa de entrar - Esas galletas están impregnadas con un nuevo suero de la verdad, y serían utilizadas en su próximo almuerzo con los gerentes de las petroleras transnacionales. El efecto dura 6 horas y ahora sólo podrá decir la verdad y nada más que la verdad...

- ¿Suero de la verdad? - gruñó el Glorioso Líder Militar - Yo siempre digo la verdad así que soy inmune a tus pociones de brujería barata. ¡Arresten a este idiota!

Luego de despedirse, el Glorioso Líder Militar subió a la limusine y se dirigió a una de sus tantas cadenas de televisión para la transmisión en vivo y en directo de su programa vespertino.

NOTA DEL AUTOR:

El desenlace de esta historia nos compromete de dos maneras. Primero, porque plantea una pregunta filosófica que obviamente sobrepasa los límites de este blog: ¿qué es la verdad? Y segundo, porque también plantea una pregunta que insulta nuestra inteligencia: ¿puede un gorila militar populista latinoamericano decir alguna verdad? (aparte, claro está, de tengo hambre, tengo ganas de ir al baño y quiero todo, todo el poder). Con la intención de escapar de esta encrucijada y del abismo de una discusión bizantina, hemos pensado en dos finales:


FINAL 1: un final aleccionador y metafórico, dedicado a las almas sensibles que aman la literatura de Paulo Coelho:


Comienza a transmitirse el programa y, por primera vez en la historia de la televisión venezolana y por supuesto, por primera vez en su vida, el Glorioso Líder Mílitar estuvo seis horas en silencio y con la boca abierta mirando hacia el frente, incapaz de pronunciar palabra. Su madre mira el programa y se siente tan conmovida que lo llama y le pide que renuncie al gobierno. El Glorioso Líder Militar acepta la petición de su querida madre, pero antes pone una condición: los 4 submarinos que acaba de comprar en Rusia deberán ser donados al Paraguay, porque algún día, Dios mediante, el Paraguay tendrá mar.


FINAL 2: un final realista y mediocre, como todo lo que tiene que ver con el Glorioso Líder Militar, pero que está dedicado a los seres humanos que habitan Venezuela, ese país que no existe:


El programa no llega a transmitirse porque es censurado por el propio gobierno. En su lugar pasan 10 capítulos de El Chavo del 8 en ruso y no los entiende ni Dios.

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