jueves, 19 de julio de 2007

La berenjena catalana 2


El post de ayer ha traído cola. Anoche recibí varias llamadas telefónicas de amigos catalanes que no podían entender la inexcusable ausencia de la berenjena catalana en el ciberespacio. Por supuesto, cuando les pregunté si alguno había visto una berenjena catalana en el mundo real, todos respondieron que no. Y yo les dije que a pesar de que el Diccionario de la Real Academia Española diga lo contrario, debemos manejar la posibilidad de que la berenjena catalana no exista, porque en cuestiones de berenjenas no nos podemos saltar el empirismo y coño, tenemos que admitir que ni siquiera conocemos a alguien que haya visto una berenjena catalana. Así que, les guste o no, sólo nos queda una cosa por hacer: todos tenemos que salir a la calle, a los mercados, al campo o a dónde sea, y tratar de encontrar una berenjena catalana y punto.


Más tarde, antes de quedarme dormido, me di cuenta de que ninguno saldría a preguntar por la berenjena catalana. Acéptalo Juan: una berenjena que empezó a existir el miércoles – al menos nominalmente- no puede dejar de existir, así como así, el jueves por la tarde, sobre todo si aparece en el DRAE. Mis amigos, seguramente, hablarán de la berenjena catalana a todos sus amigos y esperarán a que se riegue la voz y entonces, de tanto nombrarla, comenzará a existir. ¡Cabrones! El viejo truco de la leyenda urbana aplicado a una inocente berenjena…
Tenía que hacer algo, así que hoy desperté muy temprano y me fui corriendo al mercado de Gracia para interrogar a todas las vendedoras, dependientes y payesus que me encontrara en los puestos de frutas y verduras. Conclusión: ninguno ha visto ni oído hablar de la berenjena catalana. Sólo un payesu, cuando me iba, me regaló una berenjena y me dijo:
- Todas las berenjenas que hay aquí son catalanas, y si no, pues son berenjenas y a tomar por culo…

La berenjena catalana, que me acompañó hasta el trabajo,

observa el campo desde el ferrocarril

1 comentario:

Anónimo dijo...

Aguí los nativos le dicen a la berenjena "nasu", y juran que es autóctona del Japón. Cosas del nacionalismo que ni los catalanes...

Hugo Pérez Hernáiz