martes, 10 de junio de 2008

Son así

El precio del petroleo ronda la exageración y aquí hay un paro de camioneros y pescadores que terminará por poner al gobierno a negociar sea cómo sea. Hace un par de semanas, leí un artículo donde un representante de la OPEP declaraba que no había una razón real para que los precios del crudo siguieran al alza, pues decía que se está produciendo lo necesario y que aumentando la producción nada iba a cambiar. Simplemente, concluía, el petroleo sube de precio por razones desconocidas o mágicas.

Ayer vi en las noticias de la tele y hoy leo en el periódico que Chávez pide ahora a la guerrilla colombiana que entregue a los sucuestrados así no más, sin pedir nada a cambio. Hace unos meses Venezuela, según él, no limitaba con Colombia, sino con la guerrilla, y estos, encima, no eran terroristas sino una "fuerza beligerante" antimperialista que enfrentaba al gobierno "vendido" del mafioso Uribe . Pero resultó que mataron a Raúl Reyes y se armó la opereta con su ordenador portatil y la Interpol. Y después se muere Marulanda y entonces, algo mágico ocurre y Chávez dice que la guerra de guerrillas es cosa del pasado y que además, ahora sólo es una excusa para que los imperialistas justifiquen sus ataques contra los "revolucionarios". Y por supuesto, también mágicamente Venezuela vuelve a limitar con Colombia.

La pregunta: ¿Qué es lo que cambió?
Y la repuesta: muchas cosas, pero sobre todo, una. Murió Marulanda y ahora el nuevo jefe de la guerrilla es Alfonso Cano, y con él, supuestamente, la guerrilla puede convertirse en una ONG y Chávez puede tranformarse en una monja vestida de rojo con helicópteros, tanques, aviones y lindos submarinos.

Lo único que cambió fue un hombre.

Un hombre.

Cambió el jefe y ahora todo puede cambiar porque sí y punto. ¿Y quiere esto decir que todo lo que hacía la guerrilla dependía única y exclusivamente de lo que le saliera de los cojones a Marulanda? Seguramente, no, y posiblemente, sí. Lo que queda claro es que según el pensamiento militar lo único que importa son los líderes. Todo lo demás, civiles o militares, son cosas que se utilizan para rellenar desfiles, recibir balazos o para hacer fotos y videos de propaganda.

El hecho de que todo dependa de un solo hombre otra vez habla de la propia visión de Chávez, de la necesidad y el miedo que ha creado y críado en Venezuela al implantar la idea de que él es el único, el elegido, y que sin él nada será posible y que por tanto la revolución fallará, porque cuidado, no olvidemos que él la inventó y es su dueño y señor. El líder único siempre es frágil porque se ha creído y hace creer que con su muerte todo desaparecerá, y claro, esa es una de las razones que impulsan los continuos avisos de magnicidio, complot y tramas internacionales en su contra. Gracias a la propaganda logra que su miedo personal sea el miedo de todos. Como político ha aprendido la lección: unos días es bueno y otros es malo, total, si uno es una veleta no importa porque al final nadie tiene memoria (hoy lo adoraban y celebraban en los periódicos españoles). Como rey ha aprendido a ser un absolutista cuyos consejeros manejan las sutilezas del lenguaje políticamente correcto, progre y bienpensante para que se piense que estamos ante una monarquía parlamentaria. Y como militar, pareciera que al menos ha aprendido a no sentarse sobre su propia bayoneta, aunque seguramente lo haga sobre la bayoneta de otro.

¡Ah! Los militares son así, como niños sacándose la lengua y envidiando el juguete del otro. Algún día, habría que prohibirles que usen armas.



P.D. del día siguiente: Ayer en la noche hablé por teléfono con mi amigo Ricardo, que está allá en Caracas trabajando como un loco. Conversamos un rato sobre el tema Chávez - guerrilla - Santo Niño de Atocha y de pronto Ricardo me dijo: - Coño Juan, ¿y si resulta que ahora Chávez rectifica todas sus animaladas, pide disculpas y de repente se hace bueno?... Yo estaba caminando y me detuve, arrugué las cejas, me rasqué la cabeza y bueno, la verdad es que los dos nos quedamos en silencio durante unos interminables segundos. Luego, como si nada, seguimos hablando de otras cosas. Hoy me he despertado y he recordado su pregunta y llevo varias horas riendome solo. ¡Gracias Ricardo! ¡Siempre me ha encantado tu sentido del humor!


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