jueves, 7 de octubre de 2010

Monstruo de verdad


Cuando era niño tuve miedo a la oscuridad.
Luego crecí y la soledad era el miedo.
Más tarde, tuve un miedo atroz a los ladrones y a los policías.
Después tuve miedo de que me rompieran el corazón.
Y miedo, sentí un miedo espantoso por el ruido que no cesaba en mi cabeza.
Miedo al trabajo siempre eficaz de la muerte.
Miedo a estar despierto toda la noche, al inevitable café y a quedarme sin cigarros, a una úlcera estomacal y al sonido de aviones militares pasando sobre mi casa.
Miedo a mis manos temblando a cualquier hora.

Ahora sé que además tengo miedo a la gente que se va. A ese abandono que hace que el cemento de mis recuerdos nunca se seque.

Es decir, que todo esto tiene ver con la crisis: en el lugar donde trabajo echarán a varias personas la semana que viene y nadie sabe a quien le va a tocar.

Vamos, que por suerte no me echarán a mí. Ahora lo sé de verdad porque acaban de entregarme el cronograma y veo que tengo mucha faena para los próximos meses.
  
Pero echarán a varias personas, a magníficas personas a las que me he acostumbrado a ver cada día y a las que les tengo un cariño inmenso.

Mierda.

Y desde hace un mes estamos esperando y nadie sabe a quien le va a tocar. 

Una ruleta rusa que se pasea por la oficina desde hace un mes.

Le tengo miedo a esta espera infernal que es como un monstruo al que le descubres el maquillaje, y sin embargo, sigue siendo el mismo monstruo.

Tengo miedo.

Tengo miedo y no puedo hacer nada. 

Sólo respirar.

Ya está. 

Y la semana que viene, lo sé, tendré a todos los que se vayan tomando el sol en mi corazón.





10 comentarios:

Javier Rey dijo...

eres genial...

Adriana dijo...

el miedo lo corroe todo. Gabriel (te acuerdas de Gabriel?) siempre me hablaba del miedo y como superarlo. Yo nunca le hacía caso, porque para mi, el miedo era la fuente de la inspiracion. Ahora le tengo miedo al miedo Juan... besos

grossomodo dijo...

hola juan
espero que seas el mismo juan que yo creo
y si eres tu, me alegra saber que estás bien (aunque tengas miedo)
y si no eres, pues tambien
te mando un abrazo
mm

Juan Ignacio dijo...

Javi: ¡Gracias! Pero el genio de la familia eres tú...

Adriana: el miedo es paralisis y sufrimiento, o sea, comida para el ego. Pero es real, muy real a veces, y no aceptarlo es el colmo de la cobardía. En fin, ¿qué te voy a decir querida Chase? Esto de que echen a la gente no tiene nada de simpático. Y me jode mucho.

Grossomodo, alias Meche: pues sí, soy yo, en faceta miedoso, pero igualmente, soy yo.
¡Qué bueno saber de ti!
Cuidate mucho y besos!!

Un paseante dijo...

El miedo, lo siniestro del asunto que cuentas, queda un poco mediatizado por la maestría con la que lo cuentas. Y al final, por suerte o por desgracia, casi nos olvidamos de que es real, de que está pasando a diario.
Con lo cual puede que me sienta un poco culpable de que me haya gustado leerlo.

TORO SALVAJE dijo...

Yo viví eso hace bastantes años.
El ambiente se cortaba con un cuchillo.
Yo era muy joven y no me afectaba demasiado pero recuerdo gente mayor llorando cuando los despedían.
Ese recuerdo es imborrable.

Suerte y ánimo.

Saludos.

Stanley Kowalski dijo...

El relato es magnífico. Frente a esta interminable crisis, el miedo, la ansiedad de no saber si continúas trabajando, te genera un stress increíble.

Muchas gracias por la visita. Ahora entiendo porqué amás a Raquel!

BESOTES AMIGO Y MUCHA SUERTE!

rmc749 dijo...

Grandioso!!
Visitame: www.notturnasong.blogspot.com
Gracias!

makutienegato dijo...

lindo juan, muy lindo

Juan Ignacio dijo...

Paseante, Toro, Stanley, Rodrigo y Maku:

¡Gracias!

Esta es una situación que me perfora y para la cual no tengo chaleco anti-nada.