miércoles, 22 de junio de 2011

16 días sin café

 



En el año 2000 ya llevaba varios años tomando un promedio de 15 tazas de café al día. Y cuando digo tazas, quiero decir tazas bien grandotas llenas de un café que parecía petróleo y al que agregaba cuatro o cinco cucharadas de azúcar, con las manos temblando como si tuviera síndrome de Parquinson. Evidentemente, colapsé: entre el café, los nervios del trabajo y dormir cuatro horas diarias, un día me dio un dolor de panza que casi me mata y que resultó ser un principio de úlcera.


Y así pasé seis meses bebiendo manzanilla. Pero cuando estuve bien volví a entregarme al vicio... Han pasado once años en los que he bebido cualquier tipo de café, desde el más celestial expresso preparado por un italiano (¿por qué los italianos siempre hacen el mejor café?), hasta el café más repugnante y miserable proveniente de una máquina (en este caso no hay que hacerse preguntas retóricas, pues todos los cafés de máquina son una mierda). Sangre con café y alguna tostada ha sido mi vida hasta hace 16 días.


Porque he dejado el café. Fue terrible, por más que lo intentaba no lograba bajar de seis tasas diarias y por eso tomé esta salida extrema. ¿Y por qué lo he hecho ahora y no antes? No lo sé. Supongo que dentro de unos años me inventaré una razón plausible, pero en este momento no tengo ni idea. Intuyo que en medio de esta terrible crisis estoy siguiendo el ejemplo de los políticos españoles y he decidido aplicar unos recortes económicos a mi ansiedad. Así de simple: jódete, ansiedad. No hay más dinero para ti. Vete a buscar trabajo en Alemania...


Y cada mañana me repito, parafraseando a los alcohólicos anónimos: «hoy no bebo café, mañana sí». Coño, ya pasé tres días con terribles dolores de cabeza por el síndrome de abstinencia o como sea que se llame. Ya me estoy acostumbrando a bostezar sin complejos y a sacar energías de otro lugar que no sé cuál es, porque, me imagino que en algún lugar uno debe guardar las energías, ¿no? Y lo de ir al baño, en fin, después de una semana y varios retortijones, me he ido regularizando y debo admitir que he cosechado varios éxitos.


Por otra parte, lo siento mucho por los agricultores y todas las campañas de comercio justo que, me cago en su madre, siempre tienen que ver con el café. Lo siento, de verdad, pero voy a evitar invertir en cualquier cosa que tenga que ver con la cafeína. Durante veinte años de adicción les he dado un buena cantidad de dinero (me da verguenza calcular cuánto puede ser) y espero que sepan administrarla bien.


Porque ahora se acabó.


No más café. 

Todo está cambiando. Hasta mi mal aliento es distinto. No sé si menos malo, pero al menos, es distinto. Y espero que algún día pueda sentir que las cosas van a mi velocidad y no a la velocidad del café. 


P.d.: Querido George Clooney, que te atropelle un trolebús de cemento.

7 comentarios:

Hana Freak dijo...

CAFE CAFE CAFEEEE ! JJAJAJA a mi tambien me encaanta, y tomo dos tazas bien grandes a diario, con mucho edulcorante, antes tomaba muchisimas mas, nose cuantas .__. pero digamos que si tengo algun vicio son los chicles, no puedo comer uno solo, tiene que ser todo el paquete si o si :/ saludos !
PD: yo tuve una hermana de intercambio italiana y decia que el cafe de aca no se podia llamar cafe .. JAJAJA

Javi S. Casado dijo...

Aish, que me has abandonao dejándome con la caja de capsulitas a rebosar, truhán... Con cada taza pensaré en ti y no en ese viejo refrán que tanta razón tiene y tanto atormenta mi estomaguito. Ya sabes: café y cigarro... :P pero tú ya no lo sufrirás más!

CARAMELO dijo...

Muy bien Juan!!!Enhorabuena...aunque ¿no crees que eres un poco drastico al dejarlo por completo?
Las drogas legales cumplen importantes funciones en la socialización con nuestra contemporaneidad. Te convertiras en un anomico, en el rarito que toma manzanilla y tila cuando lo invitan a tomarse un café, jajajajjaja...No me hagas caso, ya estoy desvariando...Exito...los raritos que no toman café molan.

iNDi... dijo...

Jaaaaaaaaaaaaaaaa, Chico me haces reir, me identifico contigo...

"¡ Joder hombre que no se puede vivir sin café!"
ahora lo reconsidero pues, no tengo tan buena suerte de tener un principio de ulcera sino la mala leche de tener quistes y me dicen que debo dejar de hacer lo que siempre hago... Tomar café, mañana media mañana, tarde, merienda y noche, acompañado de un cigarrillo ocasional cuando leo el la poltrona de mi casa, o con la BARRA de chocolate adictivo (98.9% puro cacao Venezolano)

siempre que visito a mi doctora pienso en decirle: ¡cuidado con la escalera! [traducido en mi ente a bruja cáete por la escalera como me dices eso, si son mis fuentes de energía]

Pero ahora lo pensé y estoy en una lucha constantes por quitarme lo vicios ya el chocolate esta controlado, el cigarrillo es ocasional pero el café es una batalla implacable...


Muchas saludos desde caracas.

PD: Me tope accidentalmente con este blog y me encanta... creo que comprendo a la gente cuando se rían mientras trataba de explicarles mi rabias y frustraciones y Ellos solo se ríen, por que soy muy graciosa...

iNDi...

Juan Ignacio dijo...

Hana, Javi, Caramelo e Indi...

¡Gracias por el comentario!

Y sólo agregar que sigo sin tomar café... Y espero no volverme un bicho raro de esos que no toman café como bien dices Caramelo.

Abrazos a todos!

Alakrana dijo...

Complejo mundo el de las adicciones. ánimo y a seguir luchando

carlos de la parra dijo...

Creo que te excediste en la abstinencia.
Error clásico de los neo abstemios del café.
Si en vez de dejarlo tomas dos tazas diarias, que son las que en realidad te colocan en convertirte en el tú todopoderoso que quieres percibir, habrás llegado al principio de la escalera que asciende por los peldaños de la iluminación.
Después de las dos tazas cambia a tercera y cuarta con AGUA, el sencillo elemento al pié del cual se desarrollaron grandes civilizaciones.
Y no olvidando el consejo de Confucio de que el camino de enmedio te lleva más lejos, cambia del café extremo al Hawaiano o al Peruano, que son sabrosos y a la vez suaves pero te levantan la neurona sin llevarse tus tripas.
Quien conoce su aparato digestivo bien, sabrá complacerlo y ampliar la mente hacia el sereno vacío que lo contiene TODO.