viernes 10 de julio de 2009
martes 30 de junio de 2009
jueves 21 de mayo de 2009
El Zorro era yo
Pero bueno, a mí me impresionó tanto ver El Zorro, que a mis cuatro años tomé un creyón negro y me puse a rayar las paredes de la sala, las solapas de los libros de la biblioteca e incluso, la parte de atrás de los portarretratos familiares con la gloriosa Z del Zorro.
Y mi mamá se enfadó mucho y recuerdo que me regañó y me castigó: durante días no pude tocar ni un lápiz, ni un bolígrafo ni un creyón, y mucho menos, ver El Zorro en la tele. Mis hermanos mayores, obviamente se rieron de mí hasta el cansancio.
Este post está dedicado a todos los viejos niños que en cualquier parte del mundo hicieron lo mismo que yo, y que tuvieron la suerte de tener hermanos menores y la inteligencia para echarles la culpa por lo que ustedes hicieron.
En italiano:
En francés:
En inglés:
Y en castellano:
P.D.: Otro día les contaré el día que me disfracé del Zorro.
martes 12 de mayo de 2009
La pistola de palabras II
- Oye chamo, tranquilízate. Si quieres que salve a tu amigo, TE-ME-TRAN-QUI-LI-ZAS…
- Pero, ¿lo va a salvar, verdad?
- Claro, no ves que en este ambulatorio hay de todo. Tenemos suelo, techo, aire y una mesa que no se la han robado porque es de cemento.
- No se burle doctor, que mi panita está agonizando… Vamos pues, ¡muévase! ¡Haga algo! ¿Dónde guarda el equipo para operar?
- En el bolsillo. Mira: tengo hilo de pescar y una navaja suiza.
- ¿De verdad es suiza?
- No.
- Cooooño...
- Mucha queja y mucha guevonada, y a mi me huele que ustedes dos andaban en una vaina rara, drogándose, metiéndose comic sans en medio de la calle…
- ¿Nosotros? ¡Ta’ loco doctor! Mi pana y yo estamos en contra de la comic sans… Eso es una lacra social que hay que prohibir para salvar a nuestra juventud…
- ¿De verdad? ¿Y por qué estás tan nervioso y hablando como si estuvieras en una propaganda antidrogas?
- Bueno, doctor… Fumamos un poquito de Times New Roman, y eso no jode a nadie, ¿verdad?
- Sí, sí… Ayúdame a quitarle la chaqueta, el suéter, la camisa y la camiseta a tu amigo… Con este calor de mierda, ¿por qué coño se visten así?
- ¡Sálvelo doctor!
- Veeerga… Esta herida es un desastre. Chamo, cuéntame que pasó y cuéntame la verdá, ¿okey?
- Doctor, salimos de casa y cuando íbamos a cruzar la acera ¡TUM!, una palabra perdida hirió a mi amigo en el pecho…
- ¿Otra vez? Todo el mundo viene aquí con ese cuento de la palabra perdida.
- ¡Pero es la verdad doctor! Asómese por la ventana...¿Sabe cuántas palabras perdidas están volando sobre Caracas? Palabras sin dueño que ya nadie pronunciará, atravesando un cielo sin texto, rompiendo las nubes como juguetes viejos, solitarias y mortales, llenas de rabia al caer como una lluvia de pianos desafinados...
- ¡Ah no! ¡Eso sí que no! No te me pongas poético que te meto un navajazo… Te me callas la boca que vamos a ver que puedo hacer con esta herida… ¡Mieeeerda!
- ¿Qué pasa?
- Que no lo hirieron con una palabra… Le metieron una estrofa completa por el pecho.
- Usted es doctor, ¡contrólole la rima, aplíquele una aliteración!
- No es tan fácil… Esta estrofa es un tetrástrofo monorrimo.
- ¿Y qué?
- Pues que es una estrofa española del siglo XII que se compone de cuatro versos alejandrinos, o sea, de catorce sílabas, con rima consonante uniforme, repartidos en dos hemistiquios de siete sílabas, con pausa o cesura entre ellos… ¡Qué cagada! No puedo extraerla. No soy médico medievalista.
- ¿Y dónde encuentro yo a un medievalista?
- En una clínica privada.
- ¡No me joda! ¿Y pa que coño es usted médico si no sabe extraer una estrofa de mierda?
- Un momentito chamo, un momentito. Yo estoy especializado en rap y en copla llanera. Cuando yo estudié, la gente no se la pasaba disparándose poesía culta que no entiende. Oye, si al menos fuesen unos pentámetros yámbicos podríamos inyectarle unos acentos, pero...
- ¡Pues me da lo mismo! ¡Coño, sáquele esa estrofa!
- Aunque se la saque no servirá de nada. Siento decirte que a estas estrofas las remojan en versolibrismo, y en este momento cada palabra está mutando en el interior de tu amigo.
- ¡No puede ser!
- Sí que puede ser. En los laboratorios de armas hacen cualquier cosa con las palabras.
- ¡Hijo'e'putas! Pero, ¿en qué país estamos viviendo?
- En un país donde no se respetan las leyes de la métrica.
- O sea que, mi pana ya está muerto…
- Sí.
- ¿Y qué vamos a hacer?
- Llamar a los de la morgue. Y mientras los esperamos, ¿qué te parece si fumamos un poquito de Helvetica Light?
viernes 8 de mayo de 2009
La pistola de palabras
In memoriam Ateneo de Caracas
- No está mal, mi pana… Pero, si vas y te compras una pistola de palabras… No sé, mejor haber hecho una gran inversión y te comprabas una ametralladora de palabras de una buena vez, ¿no?
- No me ladilles… Sólo me alcanzaba para comprarme una calibre 22.
- De verdad que es chiquitica… Y es de producción nacional... Chamo, ¿me dejas disparar con ella?
- ¡Claro! Pero apunta a la pared, no sea que mates a alguien de un palabrazo.
- ¡Ni que trabajara en el gobierno! Bueno, voy a disparar… ¿Estás listo?
- Dale…
… … …... ... . . . . . .... .... . . ... . . ... …...
- ¡No sale nada! ¿Seguro que está cargada?
- ¡Seguro! Vuelve a apretar el gatillo…
- ¡Okey!... ¡Voy!…
… … … ve … … …ve ….ve.. ... ... ... ... ... .. ... ... . . . .... . . . ...... ... ...
- Ay chamo, esta vaina no sirve pa`nada...
- ¡Pues dame acá guevón!
- Espérate… ¡Déjame darle otra vez!... ¡Voy!
… … … Venezuela… … es… … … … … … ... ... ... …
- ¡Funciona! ¡Sigue apretando el gatillo!
- ¡Le estoy dando! ¡Le estoy dando!
…. …. …. … … … …... ... .. ... . . . . . ........ . . . . ... … … … …
- Que va, mi pana... No sirve. Estas pistolitas siempre se encasquillan con los adjetivos.
- ¡No joda! ¡Dame esa pistola! Ya vas a ver, aquí tengo una palabra con la que sí va a funcionar…
- Chamo, ¿qué estás haciendo con ese cargador? ¡Epa, eeepa! ¿De dónde sacaste tú esa palabra esdrújula? Mira que… ¡Y es un adverbio! No chaaamo, coño, verga, cuidao, que mira que están prohibidas en la calle y te pueden…
- ¡Ya cállate!
- Pero… ¡Chamo! ¡No! ¡No te apuntes en la cabeza!
- ¡No te me acerques!… ¡Se acabó está mierda! ¡Hasta nunca!
… … … ……… . . . . . . … … .. .. . . … . .. . . . . …. ..
-¡Coñoelamadre! ¡No funciona! ¡Mierda, mierda, mierda!...
- Tranquilízate mi pana... ¡Ya pasó!... Ya pasó... Todo está bien... Así es la vaina en este país...
- Pero…
- Es así y punto…
- Y ahora… ¿Qué nos queda?
- Pues… Seguir siendo lo que siempre hemos sido: dos sustantivos sin pistola.
- Con pistola o sin pistola… ¡Es igual!
- ¿Me lo dices o me lo preguntas?
- Coño… ¡Qué jodidas son las palabras!
- Así mismito es… ¡Y eso que no somos poetas!
domingo 26 de abril de 2009
Pequeña carta abierta a Caramelo
Pues sí, voy a ser papá y por lo que me cuentas, tú vas a ser mamá... ¡Felicitaciones! O como dicen por aquí los gallegos: ¡Enhorabuena! Esperó que estés bien, disfrutando de la vida e igual de impresionada que yo.
Si tengo tiempo que no escribo por aquí es debido a que tengo toda mi corazón puesto en Marie y en su panza de casi seis meses. Tengo varios textos a medio terminar y sinceramente los terminaré cuando los termine. Imagínate, en enero me dio embarazo masculino - ya sabes, todo ese lío de solidaridad que nos da a los hombres que no entendemos qué coño está pasando-, y engordé un montón y empezaron a dolerme las lumbares. Después se me pasó y comprendí que lo único que quería en el universo era vivir cada momento con Marie. Y si no estoy con ella sólo puedo imaginarla caminando y haciendo de todo -Marie es un cohete- con esa hermosa barriga que me está cambiando hasta el modo de parpadear.
Y todo para decirte que estoy feliz, tanto, que hasta se me ha ido el miedo y la cagazón que tuve al principio. Y también me estoy volviendo más cursi, pero bueno, no importa: así es la naturaleza de sabia y me encanta.
Te dejo la foto de un trébol de cuatro hojas que nos creció en casa. Y claro, la foto es de Marie y la tomó apuntando desde su ombligo.
¡Abrazote y besos!
Juan Ignacio

martes 31 de marzo de 2009
Three little Bops
martes 24 de marzo de 2009
Antigua antigüedad
Le pasé la botella y Edu bebió, bebió y bebió hasta que le dije:
- Cooooño... ¿Vas a ir a comprar otra?
- Perdón... Es que el ron me gusta mucho...
- Claro... Oye Edu, ¿qué carajo te está pasando?
- Juan... Es que... Estuve en Atapuerca.
Edu me miró con sus grandes ojos que se veían aún más grandes debido al efecto lupa de sus gafas. Sus pupilas me observaban y temblaban como una niña sin toalla al borde de una piscina. Volví a pasarle la botella.
-Edu, eres arqueólogo. Cualquier arqueólogo estaría feliz de ir a las excavaciones de Atapuerca. ¿Qué coño te pasa?
- Juan, ¡el gobierno ha ocultado la verdad!
Me tapé la cara con ambas manos ... ¿Cuántas veces en mi vida he escuchado la frase "el gobierno ha ocultado la verdad"? ¿Cuántas miles de veces más tendré que escucharla?... Respiré hondo, oí el ruido de la garganta de Edu tragando ron y dije:
- Vamos, Edu... Cuéntame. Sin dramatismo ni disgregaciones. Simplemente, cuenta.
- Se ha dicho que en Atapuerca hay testimonios fósiles del Homo antecessor, el Homo heidelbergensis y el Homo sapiens..
- Ajá...
- Pues es cierto. Pero lo que no han dicho es que Atapuerca no era más que el primer mercado de antigüedades de la prehistoria.
- ¿Cómo es la vaina?
- Lo que oyes. Se sospecha que los neandertales, como buenos europeos, un día decidieron abandonar la caza, la pesca y la recolección para vivir de la venta de antigüedades. Reunieron piezas y artefactos, crearon el mercado y claro, el problema fue que a los cromagnones no les iba la moda retro y no quisieron comprarles nada a los neandertales y entonces... ¡Oh Dios! Fue horrible... ¡Los neandertales se extinguieron! ¡Murieron rodeados de antigüedades que nadie quizo comprar! ¡Y ahora todos los gobiernos europeos lo niegan!... ¿Será un reflejo de lo que nos va ocurrir con la crisis? Juan, ¿qué va a pasar con Europa?... Juan... ¿Juan?... ¡Juuuaaaaaaan!
Y junto a Edu sólo había lo que cualquier venezolano habría dejado: una botella vacía de ron.
viernes 6 de marzo de 2009
Cerca, tan cerca
Tuvo que irse a Caracas antes de tiempo porque una de sus hijas enfermó y en medio de todo aquel apuro, pues le dio por cumplir años, fuimos a cenar juntos y allí viví la extraña sensación de ver a la persona que me volvió adicto al café tomando un té con limón. Ahora lo único que realmente importa es que su hija está bien, y lo demás, son palabras que podremos decirnos cuando sea.
Con tanto trabajo ni siquiera pude acompañarlo a dar una vuelta por la ciudad. y mientras cenábamos me contó que se fue de tiendas a ver si algo le gustaba. Supuse que se había comprado una camiseta del Barça o algo por el estilo, pero no...
- ¿Lentejas?
- Sí, me llevo cuatro kilos de lentejas. Me encantan las lentejas y haces más de ocho meses que no hay.
- ¿No hay lentejas?
- Ay, Juaninacio - así me llama desde hace años-, se nota que te estás galleguizando.
Nos despedimos con un abrazo y llevo los últimos tres días lleno de la energía de su calva.
Una energía que es, contradictoriamente, joven, melenuda y contestataria.
Al final, estoy feliz y me doy cuenta de que sigo teniendo el mismo gran amigo con quien me la pasaba hablando de chicas y libros mientras oíamos, hasta el cansancio, los mismos viejos discos de Charly Garcia.
Una de las pocas cosas buenas del desarraigo es saber que lo inesperado no cambia.
jueves 26 de febrero de 2009
Lo que el precio se llevó
De pronto, el avión comenzó a temblar y se empezaron a escuchar ruidos como si algo golpeara el fuselaje. La luz del símbolo de “abróchense el cinturón de seguridad” se encendió y por los altavoces se escuchó la voz del piloto que decía apresuradamente:
“Hola. Soy el capitán George Romero, comandante de la nave. Por favor permanezcan en sus asientos con el cinturón de seguridad abrochado. Estamos atravesando una nube de precios... En unos minutos, no habrá más turbulencias. Gracias y disculpen las molestias.”
La chica guapa sentada a mi lado se había despertado y tenía los ojos llenos de miedo. Tragó saliva y me preguntó:
- Disculpa, pero… ¿Qué es una nube de precios?
- Leí que con la crisis económica los precios han subido tanto que han llegado hasta las nubes – le dije, extasiado por sus largas pestañas -. Al parecer, se acumulan en algunos lugares de la atmósfera y bueno, crean turbulencia cuando pasan los aviones.
- ¿Y son peligrosos?
Iba a responderle cuando un golpe muy fuerte hizo tambalear a todo el avión. Algo había golpeado el ala derecha… Me asomé por la ventanilla y vi como la turbina empezaba a incendiarse. Alguien, un hombre, gritó:
- ¡El precio del tomate ha chocado contra la turbina! ¡Vamos a morir!
Gritos por todas partes. El avión se menea como un trozo de gelatina.
Todavía con la nariz aplastada contra el plástico de la ventanilla, trato de calmarme y pensar… “No es una película. Es la realidad. Vamos a morir... ¡Vamos a morir!... ¿Qué puedo hacer en una situación como ésta? Piensa, piensa… Sólo… Sólo hay una cosa…”
Me giro hacia la chica guapa que está sentada a mi lado y le digo:
- ¡Vamos a echarnos un polvo!
Pero ella ya no está en su asiento. Sin camisa y con los pantalones medio bajados, se está besando y metiendo mano con una pareja sentada al otro lado del pasillo.
El avión se inclina y pierde altura. Las mascarillas de oxígeno saltan de sus compartimientos. Mierda, vamos a morir...
Me levanto y veo ropa que sale volando en todas direcciones. Veo ráfagas de cuerpos desnudos, que aparecen y desaparecen de los asientos como si fueran delfines en medio del mar. No hay tiempo. Decido unirme a la orgía y empiezo a quitarme la camisa… Pero mis ojos descubren en una de las filas traseras a una ancianita flacuchenta y solitaria. Inclinada y con las manos juntas, se concentra para rezar sus últimas plegarias.
Por primera vez en mi vida siento que mi humanidad es más poderosa que mi instinto sexual. “Esa pobre ancianita necesita que alguien la conforte” – me dije -. “Alguien que la abrace y le diga que su vida ha tenido sentido”.
El avión se inclina aún más. El ruido comienza a ser insoportable.
Doy un salto y me lanzo sobre la masa de cuerpos desnudos que llena el pasillo. Nadando entre ellos y los asientos por fin logro llegar junto a la anciana. Mientras trato de enderezarme le digo:
- Tranquila señora… ¡No estamos solos ante la muerte!
Pero la señora parece no escucharme y sigue ensimismada. Sólo cuando logro sentarme me doy cuenta de que no está rezando.
Acurrucada, la anciana tiene toda su atención puesta en una Play Station Portatil que sostiene entre las manos. Me acerco para abrazarla y descubro que está jugando Grand Theft Auto. Antes de que todo termine logro escuchar su voz temblorosa que dice:
- ¡Voy a matar a estos malditos! ¡Los voy a matar!...
lunes 23 de febrero de 2009
Lleno o vacío
En el Hospital Militar se da inicio a una intervención quirúrgica de emergencia. El presidente Chávez ha estado sufriendo unos terribles dolores de cabeza, así que el Almirante de Fragata doctor Winston ha decidido cortar el mal de raíz y aplicar una lobotomía.
A continuación ofrecemos la transcripción de algunos fragmentos de la grabación sonora de la operación:
"Doctor Winston: Después de destrozar tres puntas de taladro, al fin hemos logrado perforar el cráneo del señor presidente. A continuación, la enfermera Maritza procederá con el vaciado de la masa encefálica. ¿Está lista enfermera Maritza?
Enfermera Maritza: ¿Por qué tengo yo que sacar esa mierda? ¡Hágalo usted, doctor Winston!
D. Winston: No empecemos, enfermera Maritza… Haga lo que le digo.
E. Maritza: Lo mismo me dijo anoche cuando me acorraló en el baño… ¡Pervertido!
D. Winston: Enfermera Maritza, la vida del señor presidente está en juego. Olvidemos los asuntos personales y…
E. Maritza: ¡No voy a olvidar nada! Y fíjate cómo de pronto tengo ganas de pintarme las uñas… ¡Es que este esmalte es buenísimo!
D. Winston: ¡No puede pintarse la uñas aquí! ¡Esto es un quirófano!
E. Maritza: Bla bla bla, ñe ñe ñe…
D. Winston: ¡De acuerdo!... Procedo al vaciado de la masa encefálica… Primero introduzco unas pinzas por el agujero del cráneo. Ahora he tropezado con la masa encefálica. Sacaré un poco de masa y… Un momento, ¿qué es esto?
E. Maritza: Mmm… Parece algodón…
D. Winston: En efecto… ¡Es algodón!
E. Maritza: Y mire… ¡Hay mucho más dentro de la cabeza!
D. Winston: ¡Lo sacaré todo!.."
(38 minutos más tarde)
"D. Winston: ¡He terminado! En total he extraído dos kilos de algodón… ¿Cómo pudo caber toda esta vaina dentro de un cráneo?... Pero bueno, ahora la cabeza del presidente está vacía... Completamente vacía... ¡Como una tapara! Enfermera Maritza, despierte al paciente.
E. Maritza: Epa, epa, despiértate chico… Muérgano, dormilón, ¡que te despiertes!
Chávez: ¿Uh? ¿Dónde estoy?
D. Winston: Tranquilo presidente Chávez, se encuentra en el Hospital Militar…
Chávez: ¿Cómo que presidente Chávez? Yo... Yo no soy Chávez, ¡yo soy un líder de la oposición!
D. Winston: ¡Cooooñoelamadre! Enfermera Maritza, rápido, ¡vuélvale a llenar la cabeza de algodón!...
E. Maritza: Ejem... No escuché las palabras mágicas…
D. Winston: Por favor…
E. Maritza: Por favor, por favor... ¡Dame acá imbécil!... Aquí todo lo tenemos que hacer las mujeres… ¡En este país los hombres no sirven pa`ná!
Chávez: Un momentico. ¡A mí me dejan como estoy! La oposición necesita un lider carismático como yo y...
E. Maritza: Doctor Winston, páseme la grabadora.
D. Winston: Tenga... Pero, ¿qué va a hacer con ella?
Chávez: Exijo ser trasladado a una clínica privada donde tengan una sala de prensa para dirigirme en cadena nacional a toda la sociedad civil. Y además...
E. Maritza: Con su permiso doctor Winston, pero voy a meterle un grabadorazo por la frente a este hablador... Ay Cristo, ¡dame paciencia!... ¡Ya cállate chachoelcará..."
Fin de la grabación.
martes 17 de febrero de 2009
martes 10 de febrero de 2009
Corre, Hans... ¡Corre!
Policía venezolana...

(Trozo de un periódico La Vanguardia del día 9 de febrero de 2009 que encontré en un bar de nombre olvidadizo cerca de Arc de Trionf, justo antes de tomarme una birra con Pillo y reirnos porque todos somos hijos de Walter Benjamin)




