viernes, 22 de junio de 2007

El Jorobado de Plata


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Imagen:
Autoretrato del
Jorobado de Plata
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En las oficinas de la Asociación Trasatlántica de Dibujantes transcurría un día como cualquier otro: burocracia, problemas con las computadoras, escasez de lápices y tinta, miles de solicitudes de subsidio y una larga cola de dibujantes desempleados esperando un plato de sopa de remolacha.
Y de repente, el sonido de unas campanas empieza a escucharse en las oficinas, en los pasillos, en los ascensores, en el sótano, en la cocina donde preparan la sopa de remolacha y también en las calles adyacentes. Y el sonido de esas campanas hace temblar de miedo a todos los dibujantes...
- ¡Oh no! ¡Es el Capriccio de Wilhelm Fitzenhagen tocado en campanas!
Los dibujantes corren aterrados y algunos se esconden bajo los escritorios y se encierran en los baños, pero otros sacan pistolas y ametralladoras y se preparan para lo peor. Porque escuchar el Capriccio de Fitzenhagen tocado en campanas sólo puede significar que...
- ¡Prepárense! ¡Allí viene por la calle!
¡El Jorobado de Plata ha vuelto! Los dibujantes comienzan a disparar desde las ventanas del edificio pero es muy difícil alcanzarlo, pues el Jorobado de Plata se acerca dando grandes saltos, rebotando como una pelota sobre su increíble joroba. Entra volando y destroza las ventanas del cuarto piso y comienza a lanzar escritorios e impresoras como si fueran tomates. Disparan contra él pero, como siempre, las balas rebotan en su portentosa joroba y a continuación se dedica a morder las piernas y los cojones a cuanto dibujante se cruza en su camino.
También destroza todo el quinto piso y cuando llega al sexto lo reciben con tres granadas. Sobrevive, descubre que se le ha despegado la suela de una bota y ahora sí que está enfadado. En el séptimo piso, contando con el apoyo de diez bazucas y una mina anti-submarinos, el Presidente de la Asociación decide sacar una bandera blanca y dialogar:
- Señor Jorobado de Plata, ya le hemos dicho muchas veces que ningún dibujante quiere dibujar a un personaje como usted.
- ¡Quiero un dibujante! – Gritó soltando escupitajos el Jorobado de Plata.
- ¡Usted es políticamente incorrecto y además, es de mal gusto! ¡Cualquier dibujante que se atreva a dibujarlo habrá acabado con su carrera! ¡Así que no vuelva a enviarnos sus historias y por favor váyase !
El Jorobado de Plata se dio la vuelta y caminó hacia la salida, pero en el umbral de la puerta se detuvo, saltó de espaldas y con su extraordinaria joroba cayó sobre la mina anti-submarinos.
Por quinta vez, la sede de la Asociación Trasatlántica de Dibujantes ha quedado en ruinas, por no decir destruída. De los escombros ahora surge una figura de color plateado, que se va saltando acompañada del sonido de unas campanas...
¿Hasta cuando? ¿Cuándo será que un dibujante se atreverá a dibujar al Jorobado de Plata?
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P.D. A mi hermano Frank que está en Génova, porque algún día todos encontraremos trabajo.

2 comentarios:

Jorge dijo...

Anda que no me siento veces como el jorobado de plata: disfruta del fin de semana, Juanito.

Anónimo dijo...

Este personaje parece como un sueño mexicano...

Abur