jueves, 24 de abril de 2008

Franz y Gregorio buscan trabajo en la tele

Franz se sentó y observó al hombre que estaba detrás del escritorio. Nada llamaba la atención y nada parecía fuera de lugar en aquella pequeña oficina de tabiques blancos, algo sucia y mal iluminada. Parecía que todo había estado allí desde siempre, incluyendo a ese hombre medio calvo y medio barbudo que escribía algo en un papel.
- A ver… Franz – dijo el hombre levantado los ojos y señalándolo con el bolígrafo- , ¿cuál es tu show?
- ¿Show?... Yo no tengo ningún show.
- Jodeeer… No empecemos. Esto es un casting y si viniste es porque tienes un show o algo que mostrar. Si no tienes nada, pues venga, circula y hasta luego chaval… ¡El siguiente!
- No, no… Espere. Yo tengo una cucaracha.
- Ah, con que tienes una cucaracha…

Franz sacó a su amigo del bolsillo de la chaqueta y lo mostró cuidadosamente sobre la palma de su mano.

- Se llama Gregorio…
- Una cucaracha que se llama Gregorio – dijo el hombre mientras escribía algo en el papel-. Muy bien. ¿Y qué hace Gregorio? ¿Baila?
- No.
- ¿Salta? ¿Vuela? ¿Hace algún truco?
- No.
- Vale, vale… Entonces tienes una relación zoofílica y Gregorio es tu novio…
- No.
- Pues entonces vives en una casa asquerosa, rodeado de bichos y te haces llamar “el señor de las cucarachas”…
- Tampoco.
- Oye, Franz… Aquí estamos trabajando. Aquí hacemos televisión. Aquí buscamos frikis con historias que valgan la pena para un programa que sale en prime time… O me dices que coño hacen tú y tu cucaracha, o se me van...
- Bueno, la cosa es que Gregorio sufre…
- ¿Sufre? Ajá, eso está mejor… Una cucaracha que sufre – volvió a anotar algo en el papel-. ¿Y por qué sufre?
- Porque es una metáfora de la ansiedad, el rechazo y la alienación.
- ¿Una metáfora? ¿Pero qué dices?
- Sí, y además es víctima de un error de traducción. En realidad Gregorio es un escarabajo, pero lo tradujeron como cucaracha y…
- ¿Y qué? ¿Cuándo sufre grita, canta o toca el violín dentro de la ducha? ¿Qué coño hace tu cucaracha Franz?
- Me cuenta historias…
- ¡Bien! Una cucaracha que cuenta historias – volvió a escribir-. ¿Y de que tratan la historias?
- Pues, tratan de la eterna postergación y del vacío existencial del hombre contemporáneo.
- Joder. ¿O sea que no cuenta chistes o historias de la prensa rosa?
- No…
- Entonces no nos sirven. Ni siquiera son lo suficientemente patéticos como para aguantar una sesión de insultos en el plató. Lo siento Franz, pero así es el show business
- Pero si yo sólo quería preguntar sobre algún trabajo…
- Franz, como me caes bien te daré un consejo: búscate un trabajo de funcionario. La burocracia le viene bien a gente como tú. Adiós, Franz... ¡El siguiente!

Franz y Gregorio se fueron a casa, y después de beber el té y compartir una galleta, se bañaron de insecticida y al poco rato murieron. Horas más tarde, su amigo Max encontró los cadáveres junto a un fajo de papeles que contenía las historias que Gregorio dictaba a Franz. Y como Max no conocía a nadie en el mundo editorial, no se le ocurrió otra cosa sino publicar las historias en un blog. Sin embargo, Internet es tan grande y los buscadores son tan ineficientes, que nadie lo ha encontrado jamás.

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