viernes, 5 de noviembre de 2010

Patrono

Ante un fin de semana de bricolaje y el inevitable ambiente de fanatismo católico desatado que veré cerca de casa gracias a la visita del Papa a Barcelona, llego al trabajo y viene Albert y me muestra un libro sobre la vida de varios santos que encontró la otra mañana tirado en la calle. Lo abro y me encuentro con San Maximiliano Kolbe, un fraile franciscano al que mataron en Auschwitz...


Y milagrosamente, agrego otro oficio a mi lista de trabajos de ensueño: persona en el mundo que decide quién va a ser patrono de qué.     

miércoles, 13 de octubre de 2010

Por las calles de Florencia


- ¿Y no sabes quién es Geppeto? Mira, al parecer Geppeto pasó dos meses viviendo en el vientre de una ballena, comiendo pescado crudo y haciendo trampas mientras jugaba al solitario. Y cuando ya había perdido las esperanzas de volver a ver la luz del sol, resultó que la ballena se encontró con un barco lleno de japoneses siempre dispuestos a violar las leyes internacionales. Aquellos simpáticos japoneses pescaron a la ballena y al abrirla se encontraron con Geppeto, que automáticamente recibió una somanta de palos al ser confundido con un activista de Greenpeace.

Cuentan que días más tarde, Geppeto despertó en un hospital en Tokio y se apresuró a llamar por teléfono a Florencia para tener noticias de Pinocho. Y claro, como suele ocurrir en los cuentos morales, se topó con un final previsible. Disculpa, pero te aclaro que yo conocí a Pinocho y no lo extraño ni un poquito... Y digamos que Pinocho, pues fue víctima de su libertad. Se transformó en un desenfrenado muñeco sexual que terminó consumido en la hoguera de la soledad, el alcohol y las drogas.  

Como puedes suponer, esta moraleja asquerosa y bobalicona no le agradó a Geppeto. Alguien me contó que pasó un año bajo la tutela de psicólogos japoneses hasta que superó el shock y aceptó, al fin, que las hadas madrinas, los grillos que hablan y los niños de madera nunca habían existido. Luego, se dice que abandonó el hospital y que se dedicó al estudio intensivo del karate y el kendo.

Y después, ¡zaz!... Desapareció como una hoja llevada por los vientos del otoño.

Hasta ahora… O mejor dicho, hasta hace tres días. 

Fíjate, por las calles de Florencia no se habla de otra cosa: Geppeto, un vecino al que habíamos olvidado, de pronto vuelve como un noble anciano que saluda a los niños, que golpea a los maleantes y que destroza los bares y las casas de los mafiosos como si fuera el diluvio. Es un héroe y además, tiene una misión: se comenta que allí por donde pasa, Geppeto pregunta por una mujer, una tal "hada madrina". 

- Quiere matarla. – Dicen algunos.
- Es un abuelo fisiculturista y narco. – Dicen otros.
- Y yo, humildemente, pienso que Geppeto es un pobre viejo frustrado, terco y machista. Si la policía no lo detiene es porque Geppeto lleva tres días haciendo el trabajo sucio que ellos no se atreven a hacer. Y la gente quiere a Geppeto, bueno, porque es bonachón, maleducado y porque dice que no es facha. Pero esto se acabará mañana o pasado, ya verás, cuando le pegue una patada a un policía o cuando se encuentre con su hada madrina...- Dijo el taxista mientras me entregaba el cambio.

Bajé del taxi y me quedé un rato pensando debajo de un pórtico. Me abrí la chaqueta y comprobé el estado de mi barita mágica. La lluvia golpeaba las calles de Florencia. Sentí un ligero escalofrío cuando abrí el paraguas y me fui caminando como si supiera a donde ir.



martes, 5 de octubre de 2010

Para ti...

Si fumas, escribes y además estás buscando trabajo, ésta puede ser una buena oportunidad para ti.  

¡Ánimo!







lunes, 27 de septiembre de 2010

¿Cuál será tu último sueño en blanco y negro?


Este domingo se cumplieron 9 años desde que me fui de Caracas. De aquel 26 de septiembre de 2001 guardo muchos recuerdos.

1. Al llegar al aeropuerto, mi novia, el amor de mi vida, mi media naranja, mi currunchunchún florido, me besó larga y apasionadamente y después me dijo: - Te amo. Nos veremos en Barcelona en marzo, ¿okey?...

Ella nunca vino a Barcelona y jamás he vuelto a verla en persona. Pero lo cierto es que el recuerdo de aquel beso es muy bonito.


2. Frente al control de aduana y bajo la mirada de dos Guardias Nacionales, mi madre me abrazó con los ojos llenos de lágrimas. En voz baja y casi deteniéndose en cada sílaba, me dijo: - Juan, por favor, no vuelvas...

Años más tarde, en medio de una conversación telefónica le dije que aquella despedida me había marcado para siempre.
- ¿Por qué? - Me preguntó mi madre.
- No sé... Supongo que fue muy dramática. - Respondí.
- Pues entonces bórrale el "por favor" a tu recuerdo, y quédate con el "Juan, no vuelvas". - Dijo ella riendo.


3. Habían pasado sólo dos semanas del 11-S y la paranoia comenzaba a extenderse en serio. Justo antes de subir al avión, una señora que viajaba con su pequeño hijo a Madrid me hizo una de las preguntas más hermosas que he oído en mi vida: - ¿Crees que viajará algún terrorista en nuestro avión?


4. Horas después, mientras sobrevolaba el Atlántico y disfrutaba de un cigarrillo junto a un grupo de fumadores en un compartimiento del avión (sí, en aquel momento todavía se podía fumar en los aviones, y también se podía viajar con líquidos y con tijeras para las uñas), comenté que me resultaba imposible dormir dentro de autobuses y aviones, y entonces una simpática maracucha me ofreció un Valium para que pudiera echarme un sueñito. Volví a mi asiento y me desmayé antes de haber cerrado los ojos.

Entonces tuve un sueño corto, oscuro y muy borroso. Sólo recuerdo que había una chica a la que no puedo describir. Ella sostenía un arma, o al menos eso intuí, y la verdad es que no sé si llevaba una pistola, una escopeta o una ametralladora. Tampoco recuerdo el timbre de su voz. En realidad, lo único que no he podido olvidar durante estos 9 años son las palabras que me dijo y que resonaron durante días en mi cerebro:

- Juan, no hay paracaídas. ¿Cuál será tu último sueño en blanco y negro?



































































(Si has llegado hasta aquí abajo es porque eres una persona muy curiosa o muy paciente. Hace meses que voy coleccionando estas fotos. Cuando encontré la última, que es la que acabas de ver, sentí que la actriz Daliah Lavi me decía: - Juan, ¡ya es hora de comenzar a escribir una novela!
Creo que le haré caso.)