(Denkmal für den steiffen hals des amerikanischen indios)
jueves, 17 de julio de 2008
miércoles, 11 de junio de 2008
lunes, 9 de junio de 2008
domingo, 8 de junio de 2008
martes, 3 de junio de 2008
viernes, 23 de mayo de 2008
Guillem González:: L'Estàtua Humana de Gandhi - La Estatua Humana de Gandhi - The Human Statue of Gandhi * Plaza Jardins de Gandhi (Poble Nou)
lunes, 19 de mayo de 2008
Victor Klemperer. LTI: La Lengua del Tercer Reich - Apuntes de un filólogo
Comparar a Hugo Chávez con otros dictadores se ha convertido en un forma de deporte, y no diré que es una práctica venezolana y mucho menos, exclusiva de la oposición. Hablo de un deporte global pasivo como cualquier otro, como el fútbol, el béisbol o el badminton, algo que presenciamos continuamente por televisión y que al conocer sus reglas nos permite generar un juicio, sentirnos expertos, partícipes y hasta eventuales entrenadores. Que si Chávez se parece un día a Pol Pot y el otro día a Stalin, y que si tiene cosas de Mussolini o de Hitler, o que recuerda a Pérez Jiménez o a Franco, que si es una mala imitación de Fidel o es más ridículo que Mobutu… Vamos, que encontrar analogías no es difícil, sobre todo, si tomamos en cuenta que las formas de dictadura no son infinitas y que la democracia, atrapada en un juego de espejos donde los medios de comunicación refractan la información cómo mejor les conviene, puede encontrarse caminando, sin previo aviso, al borde del totalitarismo (ejemplos de esto hay muchos, pero sólo digamos que nunca, nunca debemos olvidar el largo trabajo del PRI en México). Y cuidado, en el caso del gobierno de Chávez no es cuestión de ponerse a hablar desde el candor vargallocista: el alucinado momento que vive Venezuela está muy lejos de planos teóricos, políticas europeas bien pensantes, juicios internacionales, hilos liberales o Think Tanks de jóvenes MBA dispuestos a decir “coño” y a aflojarse el nudo de la corbata para salvar al país. No. En Venezuela la democracia está totalmente drogada. Un porro inmenso, confeccionado con marihuana barata –que deja idiota y que sólo produce hambre- suelta humo desde el Palacio de Miraflores, y ese humo, aparte de no dejar ver lo que ocurre, confunde a toda la sociedad de arriba a abajo y de izquierda a derecha. Y antes de que alguien venga a decirme que es venezolano, muy sano y deportista y que nunca ha probado las malditas drogas y que además odia a los cochinos drogadictos (conozco a un imbécil que me decía eso y ahora está preso por corrupción), déjenme aclararles que la marihuana barata de la que hablo es una que nos hemos estado fumando todos desde 1999: las palabras de Hugo Chávez.
¿Cómo explicar este imposible y demencial bochinche democrático - dictatorial - militarista si no es a partir del imposible y demencial discurso de Chávez? Porque creo que a estas alturas resulta obvio decir que el chavismo, simple y llanamente, es lo que a Chávez le sale de la boca, cuándo y cómo él quiera y sin importar si guarda un mínimo de lógica o coherencia con lo que dijo el día anterior. Por supuesto, siempre podemos caer en la tontería de tratar de entender algo donde no hay nada que entender, puesto que casi todo lo que dice Chávez, en el fondo, no tiene contenido. Pero hay rastros de significado, momentos fulgurantes e incluso frases llenas de sentido que guardan todo el poder hipnótico de este militar. Y yo escribo estas líneas justamente para llamar la atención sobre esas palabras, sobre ese lenguaje militar que de tanto ser pronunciado por Chávez y sus seguidores, entra cada vez más en el lenguaje de toda la sociedad venezolana. Da igual el bando al que pertenezcas, pues como afirma Victor Klemperer: “el lenguaje crea y piensa por nosotros”. Y esta afirmación, después de leer su libro LTI: La lengua del Tercer Reich – Apuntes de un filólogo, toma un peso considerable y hasta doloroso. Trato de recordar como era la política venezolana antes de que se pronunciaran palabras como batalla, misiones, comandos, batallones, enemigos, tácticas, teatro de operaciones y etc, etc, durante todo el día… Cuando no se hablaba de dios en los discursos políticos, cuando nadie iba de redentor del pueblo y cuando no hacía falta llevar todo al terreno de las emociones para así descalificar al "otro" o para manipular sembrando el fanatismo. Y me doy cuenta de que los venezolanos hace ya tiempo que cruzamos una frontera lingüística en la que las armas y la violencia, implícitamente, se arrastran de continuo entre los signos de puntuación, aguantándose aquí o allá, pero siempre apareciendo de cualquier manera.
Pienso que es duro, pero me atrevo a decir que cualquiera que desee entender el chavismo (y a muchos otros gobiernos, parecidos y no tanto) debe leer este libro de Victor Klemperer. No para terminar comparando a Chávez con Hitler, repito, sino para abrir las puertas de esos pozos muy profundos a los que llamamos palabras. Y claro, también para reflexionar sobre la manipulación, la propaganda, el control, el odio a los intelectuales, el racismo, la mediocridad y la eficacia del lenguaje y de las formas militares, sin olvidar la memoria, el perdón y la generosidad porque LTI: La lengua del Tercer Reich – Apuntes de un filólogo es un libro magnífico, con páginas que relees durante días y que dan ganas de citar de principio a fin y porque cuenta una historia que, inevitablemente, el mundo entero está repitiendo desde 1945.
P.D.: Klemperer, por supuesto, analiza los orígenes del nazismo y su lucidez lo conduce a ese desbordamiento sentimental y extremo que fue el Romanticismo Alemán del siglo XIX. Y yo pienso en los orígenes del chavismo y no pienso en el siglo XIX y la Guerra de Independencia (con Bolívar como paladín romántico), sino que recuerdo el año 1990, cuando yo estaba en un cruce de caminos cerca de Pampatar, en la Isla de Margarita, comiendo unas cachapas con unos amigos. Eran como las siete de la tarde y la cachapera estaba llena de gente, cuando de pronto, a unos diez metros, un carro frenó en seco, se abrió la puerta del piloto y se bajó un tipo que estaba muy borracho. Como si nada, se abrió el pantalón, se sacó el pene del calzoncillo y se puso a mear en medio de la calle. Un señor que estaba en la cachapera le gritó: "¿Pero qué estás haciendo cochino?" Y el borracho contestó gritándole aún más fuerte: "¡Cállate viejo guevón! ¡Que esta vaina es de los adecos!"... Y aunque recuerdo que éramos como doce personas, todos nos quedamos en silencio y no hicimos nada de nada porque el borracho tenía toda la pinta de estar armado. Simplemente observamos como terminó de mear, se subió en el carro y se fue...
P.D.2: A los amigos del Reino de España les explico ... ADECOS son los miembros o simpatizantes del Partido Acción Democrática (AD), socialdemocratas supuestamente de centro izquierda. Inauguraron la actual democracia venezolana en 1959, y ya en los años 70 se entregaron a reinventar la corrupción en todas sus formas y expresiones, es decir, que ni dios ni el diablo dirán cuánto dinero robaron porque los adecos, hace ya tiempo, compraron su silencio. Con años de esfuerzo, abusos de poder y millones de petrodolares evaporados o mezclados con cocaína y whisky, crearon un espíritu que deformó para siempre al "pícaro venezolano" y lo convirtió en el "vivo": "¡A mí que me pongan donde haiga!" Y bueno, de allí viene Venezuela, de allí viene Chávez y su corruptela y con él, allá vamos...
viernes, 25 de abril de 2008
En casa de Mister Yifei
Mathieu era un joven economista belga que había sido contratado por una compañía transnacional para hacer negocios en China. La cosas no le iban mal a Mathieu, aunque últimamente había tenido algunos problemas con unos buques cargueros y por esa razón, saltándose algunos escalones del protocolo, había pedido una cita directa con Mister Yifei, que amablemente lo atendería en su casa en Beijing. Mathieu, que no hablaba chino, se defendía en inglés como todos los belgas y mientras tocaba el intercomunicador del edificio no dejó de parecerle extraño que Mister Yifei lo hubiese citado en su casa en lugar de la oficina. Mathieu subió al ascensor, tocó el botón y observó una vez más la foto que tenía de Mister Yifei. Cuando la puertas del ascensor volvieron a abrirse se encontró en medio de un lujoso apartamento con jardín interior. Una mujer totalmente desnuda apareció de la nada y lo condujo hacia una bañera que soltaba vapor. Allí se encontraban otras dos mujeres desnudas con esponjas en las manos. Las tres lo rodearon y se dedicaron a desnudarlo sin que Mathieu ofreciera resistencia, y luego, empezaron a bañarlo lentamente y con mucha delicadeza. Mathieu cerró los ojos, se entregó y pensó que le encantaba hacer negocios en China. Pero cuando volvió a abrir los ojos descubrió a un hombre que salía del ascensor, con traje, maletín y un rostro muy distinto al de Mister Yifei. El hombre se acercó a Mathieu, dejó caer el maletín al suelo y se sacó una pistola automática de la chaqueta. Las tres mujeres se fueron corriendo y a Mathieu se le puso la verga como un flan. – Mister Yifei, tranquilo, soy Mathieu, vengo de la compañía para hablar sobre los barcos…
El hombre cargó la pistola y gritó: - ¡No soy Mister Yifei! Soy Mister Wong. Mister Yifei vive en el apartamento de arriba.
Mathieu buscó saliva en su boca y como pudo respondió: - Pues lo siento mucho, todo es un error y ya me voy…
Mister Wong bajó la pistola y ahora apuntó hacia los cojones de Mathieu:
- ¿A dónde vas a ir?
Poniendo las manos sobre sus cojones, Mathieu balbuceo: - A casa de Mister Yifei…
Mister Wong escupió en la bañera de Mathieu y dijo: - Mister Yifei me ganó al golf y también me robó un negocio...
Y Mathieu, con lagrimas en los ojos, dijo: - Pues mi compañía puede ayudarlo…
Y a la mañana siguiente, un descompuesto Mathieu tomó el avión rumbo a Singapur llevando bajo el brazo un contrato millonario firmado por Mister Wong. Una vez más, el capitalismo salvaje le había salvado la vida a un joven economista belga y el mundo será más feliz si no lo sabe.
Venía a salvarnos
Yusmelis no sospechaba que el destino la había elegido para ser la madre del hombre que traería la alegría a nuestro sufrido planeta. El hombre que nos haría sonreír sin sarcasmo, que sería capaz de devolvernos al estadio de la más ingenua humanidad, generosa y alegre, donde al fin se acabarían los políticos, el hambre y las leyes. Ese hombre, que se llamaría Maikel, se encuentra en este momento asomando su pequeña cabeza al mundo mientras su madre grita por los dolores del parto. El Doctor Arturo, las enfermeras y una buena dosis de peridural le dan ánimos, y así Yusmelis da a luz a nuestro querido Maikel que sale y recibe su primeras nalgadas en señal de bienvenida. Pero el niño, en lugar de llorar por las nalgadas, se pone a reír. Y al mismo tiempo su madre, las enfermeras, el doctor y todo el hospital comienzan a reír a carcajada limpia, arrebatados, sí, por esa alegría indescriptible que ya anuncia una nueva era. Y entonces, en medio de las risas, Maikel se resbala de las manos enguantadas del Doctor Arturo, cae al suelo, se rompe el cuello y muere.Ahora tendremos que esperar hasta que el destino decida contarnos otro chiste malo.
jueves, 24 de abril de 2008
Franz y Gregorio buscan trabajo en la tele
Franz se sentó y observó al hombre que estaba detrás del escritorio. Nada llamaba la atención y nada parecía fuera de lugar en aquella pequeña oficina de tabiques blancos, algo sucia y mal iluminada. Parecía que todo había estado allí desde siempre, incluyendo a ese hombre medio calvo y medio barbudo que escribía algo en un papel.- A ver… Franz – dijo el hombre levantado los ojos y señalándolo con el bolígrafo- , ¿cuál es tu show?
- ¿Show?... Yo no tengo ningún show.
- Jodeeer… No empecemos. Esto es un casting y si viniste es porque tienes un show o algo que mostrar. Si no tienes nada, pues venga, circula y hasta luego chaval… ¡El siguiente!
- No, no… Espere. Yo tengo una cucaracha.
- Ah, con que tienes una cucaracha…
Franz sacó a su amigo del bolsillo de la chaqueta y lo mostró cuidadosamente sobre la palma de su mano.
- Se llama Gregorio…
- Una cucaracha que se llama Gregorio – dijo el hombre mientras escribía algo en el papel-. Muy bien. ¿Y qué hace Gregorio? ¿Baila?
- No.
- ¿Salta? ¿Vuela? ¿Hace algún truco?
- No.
- Vale, vale… Entonces tienes una relación zoofílica y Gregorio es tu novio…
- No.
- Pues entonces vives en una casa asquerosa, rodeado de bichos y te haces llamar “el señor de las cucarachas”…
- Tampoco.
- Oye, Franz… Aquí estamos trabajando. Aquí hacemos televisión. Aquí buscamos frikis con historias que valgan la pena para un programa que sale en prime time… O me dices que coño hacen tú y tu cucaracha, o se me van...
- Bueno, la cosa es que Gregorio sufre…
- ¿Sufre? Ajá, eso está mejor… Una cucaracha que sufre – volvió a anotar algo en el papel-. ¿Y por qué sufre?
- Porque es una metáfora de la ansiedad, el rechazo y la alienación.
- ¿Una metáfora? ¿Pero qué dices?
- Sí, y además es víctima de un error de traducción. En realidad Gregorio es un escarabajo, pero lo tradujeron como cucaracha y…
- ¿Y qué? ¿Cuándo sufre grita, canta o toca el violín dentro de la ducha? ¿Qué coño hace tu cucaracha Franz?
- Me cuenta historias…
- ¡Bien! Una cucaracha que cuenta historias – volvió a escribir-. ¿Y de que tratan la historias?
- Pues, tratan de la eterna postergación y del vacío existencial del hombre contemporáneo.
- Joder. ¿O sea que no cuenta chistes o historias de la prensa rosa?
- No…
- Entonces no nos sirven. Ni siquiera son lo suficientemente patéticos como para aguantar una sesión de insultos en el plató. Lo siento Franz, pero así es el show business…
- Pero si yo sólo quería preguntar sobre algún trabajo…
- Franz, como me caes bien te daré un consejo: búscate un trabajo de funcionario. La burocracia le viene bien a gente como tú. Adiós, Franz... ¡El siguiente!
Franz y Gregorio se fueron a casa, y después de beber el té y compartir una galleta, se bañaron de insecticida y murieron debajo de la cama.
domingo, 13 de abril de 2008
miércoles, 20 de febrero de 2008
lunes, 18 de febrero de 2008
sábado, 9 de febrero de 2008
viernes, 8 de febrero de 2008
miércoles, 6 de febrero de 2008
miércoles, 30 de enero de 2008
viernes, 25 de enero de 2008
La mano enyesada de Juan
jueves, 20 de diciembre de 2007
El Cráneo de Simón Bolívar
Mi amigo Omar me llevó hoy a comprar un cráneo de Simón Bolívar en un puesto de antigüedades en el Mercado de Les Encants. Luego de estudiarlo durante un rato y de constatar que no sabíamos nada sobre huesos de gente famosa, pregunté por el precio.- 60 euros.
- ¡Coño, ni que fuera el cráneo de Mozart! ¿No me puedes hacer una rebajita?
El dependiente se me acercó y me observó de arriba a abajo con mucho, mucho cuidado. Después me levantó el labio superior y miró mis dientes.
- Veo que eres venezolano.
- Pues sí.
- Pues mira, tengo el cráneo de Simón Bolívar que buscas, se lo vendió un colombiano a mi tatara-tatara-abuelo... - Dijo mientras sacaba una caja forrada en terciopelo negro. La abrió y adentro había un cráneo que me apresuré en fotografiar y que encabeza este post.
- Mmmm... No está mal. Pero, a ver, dígame: ¿Funciona con pilas doble A? ¿Recita el Discurso de Angostura? ¿Dicta cartas y proclamas? ¿Echa cuentos sobre Manuelita Saenz? ¿Brilla en la oscuridad?
- No. Simplemente es el cráneo original de Simón Bolívar y cada 17 de diciembre cuenta cómo se murió realmente.
- ¿Y entonces? ¿Se murió asesinado o enfermo de tuberculosis?
- No lo sé. Habla mucho y prefiero encerrarlo en su caja. Tendrás que esperar al próximo 17 de diciembre.
- No me jodas. Falta un año para el 17 de diciembre.
- Oye tío, ¿y qué puedo hacer yo? ¡Que así funciona este cráneo, joder!...
- De acuerdo. ¿Pero cómo sé que es el cráneo original de Simón Bolívar?
El dependiente alzó el cráneo, lo giró y me mostró su interior. Escrito a mano sobre la superficie cóncava pude leer:
"Ante Dios y la Patria, certifico que éste es mi cráneo original. Simón Bolívar." Y más abajo, un poco borroso: "Made in La Gran Colombia"
- La firma parece verdadera... Bueno, de acuerdo... ¿Cuánto es?
- 120 euros.
- No, no, no... Te doy 10 euros.
- 80.
- 10 euros o nada.
- Pues esperaré a otro venezolano. Ahora abundan por aquí.
- Pues hasta nunca.
Y empezaba a alejarme del puesto cuando mi amigo Omar me pidió que lo esperara. Tosió un poco, se acercó al dependiente y le dijo:
- Oiga, ¿no tendrá por casualidad el cráneo del Lazarillo de Tormes?
El dependiente miró a los lados y le respondió en voz baja:
- ¿Con o sin mandíbula inferior?
- ¿Varía mucho el precio si lo quiero con mandíbula?
Los ojos del dependiente brillaron y media hora después salimos del mercado cargando con el cráneo del Lazarillo, un fémur del Quijote y la pelvis de Ximena, la esposa del Cid.
Coño, no se puede ir a comprar huesos con un filólogo español.
miércoles, 19 de diciembre de 2007
El primer chiste
Otra vez fui arrastrado por un tsunami de trabajo y recién ahora saco la cabeza del agua. Ayer estuve en Bilbao y hoy estoy en Valencia. En ambas ciudades no he salido de una habitación en la que me encuentro haciendo entrevistas y tomando notas para un estudio de mercado que, como todos los estudios de mercado, puede servir para mucho o para nada, y aunque termine sirviendo para mucho es muy posible que luego no sirva para nada porque nadie sabe que pasará con el mercado, el tomate, la política y las sardinas hoy en la noche o mañana a las 10 diez de la mañana, por ejemplo.
O tal vez los futurólogos y tu abuela lo saben y han decidido no contarlo porque son amantes de las películas de suspense. Pero bueno, da igual. El problema es creer en las cosas cuando ocurren y luego mirar rápido hacia delante para creer en otra. Y con esto quiero decir que contra todo pronóstico Chávez perdió el referéndum, y que con toda seguridad organizará otro que difícilmente perderá después de todas las amenazas e insultos que ha repartido para que nos convenzamos de que es tan demócrata como Martí, tan pacifista como Gandhi y tan humilde como Heidi (¡Qué extraño! Todos estos nombres terminan en “i”… ¿Significará algo?). Así que habrá que votar de nuevo y no nos quedará otra sino encomendarnos a San Maquina de Votación, porque aquello que los militares llaman estrategia, pues a los civiles nos suena a trampa.
Y ya veremos lo que pasa, como también veremos lo que pasa con en el mercado, el tomate, la política y las sardinas esta noche y mañana a la 10 de la mañana. Y por cierto, mañana a las 10 de la mañana recordaré de modo gratuito el primer chiste que aprendí en mi vida, cortesía de mi querido primo Eduardo. Es un chiste que deberían practicar todos los políticos para hacer de este planeta un mundo mejor, aunque corramos el peligro de que no lo entiendan:
“Este era un perro que tenía una pata de goma de borrar. Se rascó y se borró.”
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